sábado, 22 de abril de 2017

New phone who dis

Hubo una vez en la que me compré la autobiografía de un escritor. Ni siquiera sabía quién era, pero era el único libro que me llegaba.

Y me he dado cuenta de que soy una friki que piensa que vale con darse cabezazos contra el teclado contando como duele que no le devuelvan la sonrisa sin antes presentarse.
Creo que saludar sería empezar demasiado fuerte. Y yo soy más de entrar sin llamar antes.
Mi nombre es Laura, y con lo demacrados que están mis padres agradezco que eligieran un nombre tan común. Tan de irse, tan de canción de mierda… Yo quería llamarme Juno, como la actriz secundaria de esa peli cutre de Emma Roberts donde una pija de ciudad entra en un reformatorio y aprende a ser menos ser y más humana. Juno lleva la letra “o” y me gusta porque es redonda. Como la pizza. Me gusta la pizza.
Mi segundo nombre es Delilah, porque Tom Jones caló demasiados corazones y claro… Y diría que mi instinto asesino se desarrolló cuando nadie sabía pronunciarlo bien. La “h”, a diferencia de la hostia que me gustaría daros, no suena.
Mi primer apellido es uno de esos tan comunes en mi país que me veo en la obligación de hacerlo más atractivo escribiéndolo sin vocales.
El Segundo es vasco. Mi abuelo es vasco pero ESTE ES MI PUTO BLOG, así que lo siento yayo pero hoy no te toca. Mi abuelo no me lee, que no os penséis que…
Hay un tío detrás en el bus que creo que me está mirando la pantalla. Hola, verá, es que llego tarde allá donde voy.
Me gusta la tinta, menos en los calamares, creo que es lo principal. No soy de las que opina que el mundo sin arte sería una mierda, creo que sin oxígeno sería algo peor.
-Y a mí que se me olvida respirar cuando le tengo cerca-
Me gustaría llenarme el cuerpo de tinta, de historias con las que aburrir a cualquiera que se atreva a entablar conversación.
En cuanto a mis temas de conversación… No entiendo porque la gente me habla. No entiendo porque hay alguien que me escucha.
De pequeña no quería ser princesa, quería ser centauro. 
Ni sabía pronunciar la letra erre. Hola, me llamo Laula. Algo así pero sin vuestras voces mentales de mierda.
Me dijo que buscaba mi voz en otras y que así le iba. Desde entonces creo que me gusta mi voz.
No sé.
Lo que si sé es que mi volumen de voz es 11. Lo descubrí porque si la música está al 12 no se me escucha.
O porque nadie quería escucharme porque sonaba música.
Me gusta pensar en cual sería mi índice de vida en un Apocalipsis zombie. Un mes y unas veinte muertes. Usaría de arma a mi madre.
Me gustan los libros pero odio leer. Me encantan los libros, pero no soporto leer.
Y así con todo. Diría que me quiero porque todavía no he llegado a entenderme y que si algún día lo logro me empezaré a coger asco.
Y del amor…que os voy a contar del amor… Con trece años tuve la mala suerte de tropezarme con un capullo con ganas de verlo todo arder, siendo yo gasolina mental. Y le regalé un mechero.
Así que dejé de contar las veces que caía, ya que estoy segura de que todavía no he acabado de caer en este vacío al que algunos llaman vida y yo laif porque soy más chula que nadie.

Una tarotista me dijo hace 4 años que soñaba países fríos. Y entendí a que se refería hace un par de meses. Y no le falta razón, sueño países fríos. Pero esa es una mierda que no os voy a contar todavía.
Me gusta beber Verdejo porque me recuerda al día que me engañaron en la puta cara. Y yo seguía bebiendo, pese a saber la verdad, como si me diera todo igual. Tan fuerte, tan dura, tan indestructible. Esto último igual porque estaba tan rota que era imposible romperme todavía más. 
Y debo añadir que posiblemente estaba muy borracha como para lamentarme por algo que no fuera que mi copa se vaciaba mientras me mentían.
A los quince años, en la graduación acabé mi discurso citando al gran Kendrick Lamar, y a su gran “Bitch, don’t kill my vibe”. Creo que cada vez soy más blanca.
Y tonta, sobretodo tonta. Pero es que me queda tan bien ser tonta…

Mi color favorito es el amarillo. Creo que es lo único en común que tengo con mi hermano. Bueno, a parte de los padres y toda esa movida, claro está…
Me gusta más cenar que comer. Mi Cacaolat frío antes de dormir. Reír viendo Parks and Recreation. Joder, como me gusta esa serie…
A veces me gusta imaginarme compartiendo cosas tan mías como las anteriores. Pero ni siquiera soy capaz de contarle mis problemas a un puto psicólogo porque en mi cabeza no para de sonar “Drug Dealer”. La de…mi camello es mi doctor. ¿Sabéis?
Tengo infinidad de complejos físicos pero pienso que mi forma de ser y pensar es insuperable. Porque igual yo no tengo muchos amigos, ni le caigo bien a la gente. Pero vosotros no tenéis ni idea de las risas que me echo conmigo misma.
 Pero asumo que mis monstruos son mis ojos y mi forma de ver las cosas.

Soy súper guarra comiendo. Y aquí dejaré que vuestras mentes decidan por sí solas, porque malpensados me gustáis más.

Nunca me han gritado que me pudra en mi locura y me parece algo horrible ya que me lo he ganado a pulso.
Tengo la manía de coger todo lo que me gusta y pisotearlo antes de considerarlo pasión. Así con el baile, el dibujo, escribir…
Creo que la vez que más angustiada me he sentido fue un día en el que me perdí y de repente todas las calles parecían la misma puta calle. Me pasa lo mismo con las personas.
Me rodeo de gente feliz así que no sé de quién coño he heredado este dolor que me consume a veces. Cuando a mitad de la noche la ansiedad me pide echar un pulso.
Pero de haberlo heredado debería de ser de varias personas, aquí hay demasiado para venir de una sola.
Una vez me dijeron que tuviera cuidado que me iba a dar en las alas. “Yo si tuviera alas sería un cuervo, no un angelito”, le dije. Y atraería a los lobos para que te devoraran y me dejaran el trabajo más fácil justo antes de que dijeras eso.
Y así me va, que me dicen algo bonito y nunca sé cómo contestar sin que suene a sangre por todo el suelo.
Me gusta apostarme cosas tontas. Siempre pierdo, una vez me aposté, no recuerdo qué, a que habían más números de sardinas que de humanos. Pero me dio igual llevar o no llevar la razón porque joder, me lo aposté con una de esas personas que te hacen pensar que el mundo es maravilloso, con personas y sardinas maravillosas.

Una vez un amigo mío me dijo que no había cambiado nada. Desde entonces no es mi amigo.
Hasta hace poco me daba miedo la incertidumbre. No verme los pies en la playa, tener que ir al baño a oscuras…Supongo que estaba relacionada con la fobia que me daba la muerte. No morirme, si no…No haber dejado claras las cosas, no haber dejado claro quién soy. 
Si me muero quiero que en mi funeral alguien diga que tuve la actitud de Kanye West y los sentimientos de Drake. Que todos aplaudan, y que empiece a sonar Restless de Unkle.
Que no pega una mierda pero es mi puto momento.
Me da lepra el flamenco; casi tanto como el reggaeton. Me gusta dibujar pero nunca he acabado ningún dibujo, inacabados son más (como) yo. Y los guardo en la misma carpeta donde guardo las multas por beber en sitios que no debería y que nunca pagaré.

Me encantaría ser 21 Savage. Y casarme con el prota de The Get Down, y con su voz.
Mi hobby es dejarme el sueldo en lencería.
Me cuesta mil ser cariñosa porque me da miedo que me hagan daño y creo que lo mejor es dar una imagen de que todo me resbala.
Una vez me echaron de una discoteca por ir muy borracha. La coca me hace vomitar y Despacito me hace bailar.
No me gusta esperar y por eso llego tarde siempre. Diría que estoy bastante ida de la olla, pero no soy de decirme piropos a mí misma.
Me gustan las peonías y pagar con tarjeta. Mi conductor de bus favorito pasa a las 8:20.
No se mear sin el grifo encendido. En mi casa nunca tiro de la cadena cuando cago porque me encanta cuando mi madre me llama cerda.

Nací un 25 de Agosto, y apenas he celebrado mi cumpleaños porque cae justo en esa época dónde aquellos que se hacen llamar amigos se van de vacaciones. Me gustan los pasteles del Mercadona, y de cualquier lado también. Y nunca nadie me ha regalado lo que yo quería, pero tampoco me he llevado muchas decepciones.

Ojalá algún día vaya a una discoteca y pongan Maleek Berry. Ojalá Rayden pare de sacar libros, y de cantar. Ojalá aparezca alguien a quien le encante cuando digo "ni puta idea". Porque lo digo demasiado. Pero ni puta idea de dónde coño encontrarle.

Me cuesta mucho querer a alguien, necesito que me quieran a mi primero. Pero siempre que quiero corro el riesgo de enamorarme mucho más que la otra persona. 
Odio tan de puta madre...Soy de las que desean la muerte mientras cruzan los dedos, os lo prometo. Y así como no voy a quererme... Aunque de momento no ha funcionado y una vez le pregunté a un policía cuantos años me caerían por atropellar a alguien. No sé, supongo que sólo necesitaba ese empujoncito para sacarme el carnet de conducir.
Soy muy extremista para todo y me paso el día haciendo la gilipollas.





Me aburre hablar de mi,
me cansa explicarme.
Me gusto incompleta.
Me gusto sin conocer.
No sé.
No me sé.