lunes, 20 de marzo de 2017

Una chica (una borrachera que te cagas) y un móvil con batería suficiente para odiarte de vuelta a casa.





He deseado muy fuerte que te mueras sólo porque quería que por un momento te pusieras en mi lugar y te sintieras como yo ahora.
No podrías seguirme el ritmo porque yo soy muy de “Punchin’ bag” y tú eres más de canciones que no quiero escuchar y que ojalá se pudran como esos pajas que van de cantautores que creen en el amor.
Yo sólo creo en el alcohol. Y no entiendo porque no estoy bebiendo ahora. Me tengo muy desatendida con esto de escribir.
Que bailo casi como si te hubiera olvidado.
Pero sigues siendo el cabrón que me mató.
Muérete.
Que quiero resucitarte de un beso,
como en el cuento ese que te contaron de pequeño.
Para después volver a matarte.
Y que justo en el momento exacto en el que vieras la luz , la del final del túnel, que está vez no hablo de mi, recordaras esa frase que un día te dediqué:
-“Rematarte, cariño, sería contarte porque te he matado.
Y que pienses, joder, que tenía razón.
Creo que voy a tocarme pero sin el creo. Y después a odiarte. Y después a tocarme de nuevo, que con rabia follo mejor que todas esas a las que llamarás por mi nombre porque mu’ listo no es que seas.
Pero te quise, y eso debería consolarte.
O darte asco.
-La cuestión es que hace tiempo que no me pongo poética e igual tiene algo que ver con que sigo viva (y contradictoria)-.

Quiero ir a tu casa y follarte. Correrme 20 veces, sobretodo en tu cara. -Dios, sobretodo en tu cara-.
Y justo a tres segundos de correrte decirte que yo soy ese momento exacto. Y matarte.

Pero no lo haré. No lo haré porque entonces encontrarían mis fluídos en tu cara y vendrían a detenerme.
Y yo no quiero que mis padres sepan que nos hemos visto, de nuevo.

Que yo sólo le temía al momento exacto en el que me mandas a tomar por culo como si me siguieras queriendo y ahora ya…
Ahora ya sólo quiero que te mueras.

Sólo quiero matarte con las mismas manos que un día te juraron no hacerte daño.
Porque yo soy de esas que cuando piensas que dejan de doler; Matan.



Después de la tormenta sale el sol, pero a mí no me gusta el sol y voy de tormenta en tormenta.
Haz que me moje. 
Mójame.