lunes, 27 de febrero de 2017

HOUSTON, YO SOY EL PROBLEMA.


Es irrelevante, lo sé, pero dice Pedro que huelo muy bien, que dejo un olor a peonias en su coche que le encanta. Y me hizo feliz, porque yo no huelo a peonias. También dice que como lo hago para cagar talento.

-No sé, supongo que tendrá que ver con la contaminación.
Pienso.

No tiene sentido, pero si lo escribo y queda mal siempre puedo volver a echarle la culpa a la contaminación.
Porque la contaminación tiene la culpa de muchas cosas, menos de que no me quieras. De que no me quieras tienes tú la culpa, porque eres imbécil.


-Y hablando de imbéciles quería decirte que ahora, por fin, entiendo aquello de dejar espacio. Sí, de verdad, por fin lo entiendo. Entiendo que hay que serlo mucho para querer espacio cuando deberían de pesarte todos y cada uno de los milímetros que hoy nos separan-


También dice que deje de tener miedo de todo y empiece a respirar de nuevo. Pero a respirar de verdad, y respirar de verdad supongo que tiene que ser algo así como respirar por inercia, como si mereciera la vida vivir. Pero no me hagáis ni caso,  que yo no tengo ni idea.

Respiro.
Vuelvo a respirar porque no sé cómo seguir escribiendo.
Ojalá no supieras escribir, piensas.
Ojalá no supiera escribir, pienso.
Pero como siga pensándolo me va a entrar la pena y como de pena todos morimos…
Ojalá no pensáramos tanto.

Respiro.

Me gusta la canción que suena, es alegre. Me gustan las canciones alegres con letras positivas, me hacen sentir menos ser humano. Y eso siempre es bueno.

Pero soy humana, porque sufro. Porque sufro y sangro.  Soy humana porque digo cosas como que la sangre hay que limpiarla con sangre. ¿Humana? Perdón, quería decir retrasada.

Incondicional. Si tuviera que escoger una sola palabra para describirme sería incondicional. Pero no me preguntes por qué, porque no te lo voy a contar. Yo me siento incondicional, yo soy incondicional. Aunque también me siento a veces un poco como ese conejo aplastado con todos los órganos hechos trizas en medio de la autopista, que él no sabía hacia donde iba, pero tenía claro que no quería seguir dónde estaba.

Ni yo tampoco. Encima tengo la impresión de que si yo muriese tú no te darías ni cuenta, conductor.

Vale, lo reconozco, me he pasado de dramática, pero es que estoy jodida inspirada.

Mi vida la debe de estar dirigiendo una loca de cuidado, de esas que los monstruos los tienen en la cabeza y no debajo de la cama, una de esas que viven esperando a que le rompan el corazón y las bragas al mismo tiempo. Como yo.  Sólo que ella me odia.

Espera…O sea, como yo.



Respiro contaminación.

¿Te he dicho ya lo mucho que me gusta esta canción? Y la canto, y me preguntan por qué canto, ¿Qué por qué canto? ¡Como para no cantar! Si soy la persona más puta ama que conozco a pesar de todas estas cicatrices.





Houston, me tengo.

sábado, 18 de febrero de 2017

"En fin, una putada".


Esto no es un simulacro. 
La prota la palma en la primera línea; Pero ella no lo sabe. 




Necesito ruido, necesito que hagáis ruido para no poder escuchar mis pensamientos. Y necesito que paréis en el momento exacto en el que necesite oír que sigue ahí, latiendo.
Estoy atrapada en el momento en el que me declaro culpable; En el momento en el que me siento obligada a decir que me gusta el invierno sólo porque soy consciente de que nadie va a querer volver a abrazarme, y siento que el tiempo no avanza, que la mañana siguiente no llega nunca.

Ojalá supieras la de cosas que escribo por ti, todo lo que pienso que no te atreviste a decirme y que necesito oír, pero siempre lo termino borrando. Que se atreven a decir que las verdades duelen y las mentiras matan, pero estoy a una verdad de no levantarme.
Yo te espero aquí, medio viva por si decides volver al lugar del crimen.
Ven y quítame esta puta sensación de encima de que la despedida no termina nunca. O de que ni siquiera a empezado. Que pensaba que me iba a costar la vida olvidarte, y me doy cuenta de que lo que me está quitando la vida es recordarte.
Pero hoy me dejo quererte porque con dos copas de más ya no soy consciente de lo que hago. Y te quiero (aunque sé que luchar por esto conllevaría rendirme para poder salvarme a mi). Como ves sigo jugando al escondite con mi autoestima y no sé dónde coño se ha metido, pero mientras tanto te escribo.
Porque dicen que mientras haya gente que no se quiera existirá la poesía, así que supongo que alguien debería darme las gracias.


-Tú no te rayes, esta no es la primera vez que me he dado por perdida y he encontrado la fuerza que decía que ya no tenía-.


Siento decirte que soy de esa clase de tías que aunque se vayan, siempre están. Y que duelo cuando menos te lo esperas, que soy de las que empiezan a bailar cuando acaba la canción; pero eso ya lo sabes.

Quiero de pena,
y como de pena todos morimos
prefiero odiarte, así a nadie le da por venir a rescatarme.

Ya me parece hasta aburrido esto de enamorarme y pensar que lo que yo siento es diferente a lo que sienten el resto de humanos. Y por eso no creo en Dios, no creo ser creación de algún capullo que me ha hecho sentir sufrir de esta manera.






Te dejo todo lo que había antes de que yo existiera; en tu vida: NADA. Y no sé, podríamos no volver a vernos, si quieres. Aunque quien coño sabe...Si todavía no he muerto.
-Para el amor dolor de mi vida.