miércoles, 30 de noviembre de 2016

Sangrando lluvia.


Hoy tengo un día de esos en los que me pongo los dos auriculares porque sé que ya nadie va a gritar mi nombre. Y no sabes lo jodido que es escuchar a tu grupo favorito muy fuerte cuando quieres ser encontrada, a mi ya me suena hasta a castigo…
Un día de esos en los que mandas a dormir al sofá al miedo y va el muy capullo y te abraza, un día de esos en los que tienes frío, pero no suficiente, porque el corazón lo sigues sintiendo.
( Pero aún así el miedo siempre nos puede…)
Un día de esos en los que das cuenta de que todas tus preguntas tienen respuestas. Y que sólo saldrías a buscarlas con la  esperanza de encontrar algo distinto.
Que a mi no me gusta mi verdad,
y aun así me autolesiono 
a base de ella;
a matarme mentirme todavía no me atrevo.
(sobría).

¿Sabes? Hablé del límite de mi infinito, como si yo tuviera algún límite. Pero…de tenerlo no odiaría a todo el puto planeta sólo porque tú formes parte de el.
Ojalá pudiera odiarte a ti, sólo.
Y ojalá te dieras cuenta de lo bonito que es lo que acabo de decir, que fueras tú, y solamente tú el puto foco de todo mi odio.
Nos acabaríamos queriendo, fijo.
Que yo siempre fui más de Marea,
pero
muero
por
ser
tu
tango
suicida.

Y que me bailes en el puto jodido exacto momento en el que acabe la canción. Que para acabados…ay, para acabados, si yo te contara…No tendría ni por donde empezar.

De momento empieza por ser bueno, por quererme, hazme creer que todas esas malditas canciones de amor de cantautores que sólo creen en el alcohol que yo no escucho hablan de ti.
Que así luego
nos jodemos la vida mejor.