viernes, 20 de noviembre de 2015

Perdón por latir.

Ojalá nunca sea como tú.
Ojalá nadie vuelva a confundir mi voz con la tuya por teléfono.
Ojalá nadie vuelva a decirme, ni una sola puta vez más, aquello de que somos como dos gotas de agua, porque no necesito ni una sola más para ahogarme.
Ojalá la vida me de todas las hostias que tú le diste, mírame, me las merezco.

Yo de mayor quiero ser todo lo contrario a ti. 
Quiero que me veas, a lo lejos, y estés orgullosa.
Orgullosa de no estar orgullosa de mi, que por no saber que camino escoger decidí pararme en seco. 
Orgullosa de no haber confiado nunca en mi, que concedí mi ultimo baile, 352 veces.
 Orgullosa de todos esos "ya te lo dije" que podrás soltarme, a mi, que posiblemente olvide el porqué.

Ojalá algún día me mires a los ojos y no me reconozcas.
Ojalá algún día no tengas voz para gritar mi nombre.
Ojalá algún día te arrepientas de haberme hecho con más imaginación que alas, mamá.


(Te quiero.)