viernes, 25 de septiembre de 2015

Desafinarle las cuartenta.




No hay nada más triste,
que ver a alguien ser feliz
sin saber lo que significa.

Que sonría, me pides.
Que te sonría.
Aunque sea a medias.

Como si ser feliz
significara aprender a nadar en el vaso de agua
que ayer llene de lágrimas.

-Y yo últimamente si enseño los dientes es para morder...-

Jamás quise buscar la felicidad,
y mucho menos encontrarla.
Que yo lo que quería era parecerme a ella.


Que te diga lo que callo, me ruegas.
Todo aquello que no digo.
Todo aquello que no escuchas.

Como si callar
significara tener algo que ocultar.

Como si mi silencio no hubiera dicho ya suficiente...



He intentado montar, pedazo a pedazo, 
todos los platos que rompí para dejarte claro algo de lo que me arrepiento.
Se me han desordenado las piezas, cariño, y me he hecho un corazón.

Pero que cojones voy a contarte a ti de desorden,
si siempre que descubro que escondes un as en la manga
te desnudas;
Y se me olvida.


Y acabo sonriendo,
y diciéndote aquello que ni siquiera sabía que callaba.




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