domingo, 30 de agosto de 2015

Amoricida: ["persona"] Que comete el suicidio de enamorarse



No sé si estás ganas de morirme son por la resaca o  que estoy empezando a asumir que estoy enamorada.

Que igual me estoy dando cuenta de que lo que quiero no es no estar sola, que lo que quiero es estar contigo.

Que no termino de acostumbrarme a tener que esperarte.
Y cuanto más cerca estás, más miedo me tengo.

(Dime como coño no voy a tenerme miedo si mi nombre forma parte de aquella canción de despedida, de desamor...)

Vete, que estás guapísimo cuando vuelves. Pero vuelve, que necesito renacer.

Y que, joder, últimamente me atrevo hasta a enamorarme. Que suena jodido, pero créeme que lo realmente jodido es no decir que es de ti, y por ti. Que tú eres el culpable de estas letras.

Que no sé si llamarlo amor
o masacre.
-Pero me tienes hecha polvo-

No recuerdo porqué te quiero
sólo sé que a veces no te soporto,
que te odio,
y me odio por no odiarte como te mereces.

Que me he estado buscando,
desplegué el mapa,
cerré los ojos
y mi dedo fue a parar dónde estás tú.
-Dentro de mi-

Que tengo claro
que intentar olvidarte
pasando la noche con extraños
sólo me sirve para quererte más.

-Y ya es tarde para salvarme-



La puta protagonista de la historia de terror que acaba enamorándose a sabiendas de que va a morir cruelmente unas escenas más adelante.
Esa soy yo.









sábado, 1 de agosto de 2015

Hacernos el amor y daño con las mismas palabras.




-Esto ya lo hemos hecho antes, pero de otra forma. Le digo.

Y seguimos, desnudándonos sin dejar de mirarnos fijamente a los ojos.

-Te he imaginado así tantas veces...-Mi voz se queda en susurro.- Y por fin...

Te he escrito tanto, tantas veces, que permíteme que  ahora que te tengo delante, sin nada más que centímetros de distancia, me quede sin palabras.

Y entonces parpadeo, y al abrir los ojos estás más cerca, me coges en brazos, mi espalda contra la fría pared, y al otro lado tú. Que no eres fuego, pero quemas.

-Y yo deseo arder; ser ceniza-


Me sigues mirando, y empiezas a hacerme el amor, sin necesidad de tocarme más allá del corazón, te acercas a mis labios, sin besarme, y entonces entiendo lo doloroso que debe ser morir cayendo de un quinto piso y de cabeza.

Pero eres muerte, y eres vida. Y me besas para dejármelo bien claro.


Joder,
me besas...

(Debe ir escrito así porque es poesía, no hace falta que lo jure).

-Vuélveme a besar, que todavía no lo he acabado de entender del todo...-

Y...
Ahora cada vez que necesito perderme, te busco. 
Dime, si tienes huevos, que eso no es estar atrapada. Que sólo me siento libre si me coges sin intención de soltarme...

Quiero que no me sueltes
y que me digas que estás ganas de no vestirnos nunca
es eso a lo que otros llaman amor.