sábado, 13 de junio de 2015

Ratos rotos.

Que me mataba a besos
y me enterraba bajo las sábanas,
para poder bailar sobre mi tumba
justo en el momento exacto
en el que acaba la canción.

Vamos a querernos,
me dice,
con un "fóllame" en los ojos.
Vamos a querernos bien,
sin prisas, con lo puesto;
con lo que nos falta por arrancarnos. 
Sin pausas.
-Y en voz alta- Le susurro.


Podríamos seguir dando pasos,
esta vez espero que sean en cierto.
Podríamos mandar a la mierda
las pautas;
hacer las cosas mal,
para poder hacernos bien.

Que me das miedo,
que me das vértigo...
Que me he perdido en tu vacío
y no quiero encontrarme;
todavía no.

Sigo intentando entender
el por qué todas mis declaraciones de amor
suenan a despedida...
Que nadie dijo que despedirse
fuera sinónimo de olvidarse.

No te vayas todavía,
que tengo para un roto más.
Y miles de hojas en blanco
deseando dejar de serlo
para llevarse un poco de ti;
de nosotros.

(Pero siempre más de ti).






martes, 9 de junio de 2015

(Todavía más) Lejos.


Llevo unos días dándole vueltas al tema, y a tortilla, para ver si mirándolo desde otro punto tengo menos culpa y más sentido. Pero nada. Sigo pensando si seré merecedora de tus palabras, si todos esos gritos que callas con escritos tienen un poco de mi, si seré "Ella". 
Y siempre acabo igual, prometiéndome no volver a pensar en ello, en ti. Dejándome claro que lo único que sé de sobras es que yo sólo soy yo.
(Lo de no sentirme orgullosa de ello es otra historia...)
Llevo todos estos años haciendo el amago de que estoy viviendo. Sonriendo para que creas que soy feliz. Llorando bajo la ducha para que creas que no me duele nada. Corriendo para que creas que lo que tengo es prisa, y no ganas de huir de ti.
-Ignorando por completo que la forma más rápida de huir de ti era quedándome en mi-
He aprendido, no voy a decir que de mis errores, pero he aprendido. He aprendido que ser una triste es una buena excusa para que me hagas reír, que ser fría siempre te incitó a besarme, y que cuanto más distante era, más fuerte eran aquellos abrazos. He aprendido que no hay una luz al final del túnel, pero que follar a oscuras tiene su punto. Como lo de jugar a desconocernos cuando nos cruzamos de la mano de otros...
 He aprendido, cariño, a matar a todos los monstruos de debajo de la cama, a dejar de ser tu princesa de cuento, para empezar a ser la reina de mi historia.
Antes de conocerte creía que estaba condenada a vivir con ellos, no sentir miedo era una sensación tan extraña para mi que, si no los veía, tenía que inventármelos. 
Me volví valiente el día que me dijiste que tenías miedo.
-Tiene un miedo precioso a morirse de mayor, a no jugarse la vida lo suficiente. "Dame la oportunidad de enseñarte el miedo a vivir el momento, que suena bien, pero vivir sólo es otra forma de morir", le dije.-
Me he intentado convencer a mi misma de que no necesito a nadie para ser feliz, y todavía sigo. Todo es más difícil desde que no estás conmigo, pero tampoco sin mi.  
Que ya no levanto cabeza desde que sé que lo que voy a ver, siempre va a ser peor de lo que puedo llegar a imaginarme, desde que sé, que por mucho que te busque a lo lejos, esa silueta que voy a intentar descubrir, no será la tuya.
Un Domingo, un portazo, y los dos fuera. Yo tampoco entendí eso de que ninguno se quedara dentro, pero nos miramos como pidiéndonos perdón mientras nos mandábamos a la mierda. Y nos fuimos, cada uno por su lado.
Hoy me permito odiarte, porque sé, porque puedo; Y poner de excusa mi fragilidad emocional. Decirte que no sé que coño estoy haciendo, ni conmigo, 

ni sin ti.


PD: Creo que aún sigo viva, pero a beso de no estarlo.