domingo, 17 de mayo de 2015

Tuya y toda esa mierda que acabaste tachando.

A veces sueño que soy tormenta
una noche de Diciembre,
que te encuentro caminando solo
mientras miras a la luna,
-y no a mi-
y lluevo,
lluevo mucho
para ser yo la que te haga estar mojado,
para calarte hasta los huesos,
para que sientas que frío es tenerme sin 
saber que me tienes.


Otras veces sueño que me estás esperando
que te sigo esperando,
que salí en tu búsqueda cansada ya de tanta espera
en el mismo momento que saliste en la mía;
y no nos encontramos.
Que no nos llamamos porque
estábamos afónicos de chillar nuestros nombres
por las calles dónde solías meterme mano.

Una vez soñé que a golpe de cadera
olvidabas a todas aquellas
que se apoderaban de tus recuerdos
-de tu pasado-,
de una parte de ti
que quería hacer mía.

Una vez soñé que me tatuaba
un secreto,
de mi piel para tu piel.
De mi cuerpo, 
para el tuyo.

Ojalá tú no me sueñes, ojalá tú me imagines. Que de soñadores está lleno el mundo, pero de locos está vacía mi vida.

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