viernes, 8 de mayo de 2015

El amor viene siendo un "no te enamores nunca"

-Avísame cuando deje de ser invierno- le digo- Que estás tan lejos que no lograría darme cuenta yo sola.

"Que guapa estás con el corazón tan roto, sonríe para la foto, -al menos esto sí dura para siempre-, y repite después de mi: no soy tan hija de puta como creía".- me dice acercándose lentamente a mi. 

Tanto que empiezan a dolerme esos metros que nos separan. 

Que pequeño me pareció siempre el mundo, y en cambio mírame, temblando por que estos centímetros, ahora, me parecen kilómetros. 


Y me besa...Me besa, para darle la vuelta a mi mundo más de ochenta veces. Y me mareo, pero no quiero dejar de mirarle a los ojos.


Aunque sea mentira aquello de que podemos volar, no te creas aquello de que no tenemos alas, las tenemos.



Que te quieren te lo habrán dicho miles de veces otras tontas, ese par de palabras sucias juntas que hacen creer que si te quieren vales la pena, por favor, no te lo creas. Eres precipicio.  Lo que yo siento por ti; que es mucho más, lo que de verdad importa, lo esencial, se queda en todas las palabras que no te he dicho, que no he tenido ni el valor de escribirte. Incluso en todos aquello insultos que no solté para no llevarme el portazo- Tenía la incertidumbre de no saber que podría sonar más, el ruido de la puerta o mi corazón rompiéndose- . Te quise como para cerrar los ojos, darte la mano, y asumir el riesgo que corría junto a ti, pensar que en cualquier momento podías soltarme y yo caería en ti sin ningún tipo de delicadeza.


Y al final fue lo segundo.



He amado en ti todo aquello que odiaba en otros. He echado de menos aquello que jamás llegaste a darme pero que siempre prometías que podías darme. No me preguntes como, pero no dejo de imaginarme a Neruda apuntándose con una pistola en la yugular y diciéndome "no lo hagas, no lo digas en voz alta".


Te fuiste, -sin portazo-, y yo aprendí a nadar en un vaso de agua, me dije a mi misma un día que me encontré después de mucho tiempo frente al espejo algo así como "Deja de buscar en libros cosas que ya se han sentido, escribe aquello que nadie quiere leer".


Sentí que tras tu marcha me estaba muriendo lentamente, de tristeza, y una vez muerta, me di cuenta de que podría ser feliz de nuevo, y de verdad. Feliz porque te he querido, y el corazón hecho pedazos no ha conseguido que dejara de hacerlo. Feliz porque cerré los ojos, y la caída no logró hacerme sentir nada más que más viva. Como si fuera poco...


Si no vienes a matarme del todo, sería dejar las cosas a medias. Y de historias a medias, nadie sale completo. Así que comprende que no soy de pedir perdón, pero sí que vuelvas. Las veces que hagan falta, como hagan falta.

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