domingo, 17 de mayo de 2015

Tuya y toda esa mierda que acabaste tachando.

A veces sueño que soy tormenta
una noche de Diciembre,
que te encuentro caminando solo
mientras miras a la luna,
-y no a mi-
y lluevo,
lluevo mucho
para ser yo la que te haga estar mojado,
para calarte hasta los huesos,
para que sientas que frío es tenerme sin 
saber que me tienes.


Otras veces sueño que me estás esperando
que te sigo esperando,
que salí en tu búsqueda cansada ya de tanta espera
en el mismo momento que saliste en la mía;
y no nos encontramos.
Que no nos llamamos porque
estábamos afónicos de chillar nuestros nombres
por las calles dónde solías meterme mano.

Una vez soñé que a golpe de cadera
olvidabas a todas aquellas
que se apoderaban de tus recuerdos
-de tu pasado-,
de una parte de ti
que quería hacer mía.

Una vez soñé que me tatuaba
un secreto,
de mi piel para tu piel.
De mi cuerpo, 
para el tuyo.

Ojalá tú no me sueñes, ojalá tú me imagines. Que de soñadores está lleno el mundo, pero de locos está vacía mi vida.

viernes, 8 de mayo de 2015

El amor viene siendo un "no te enamores nunca"

-Avísame cuando deje de ser invierno- le digo- Que estás tan lejos que no lograría darme cuenta yo sola.

"Que guapa estás con el corazón tan roto, sonríe para la foto, -al menos esto sí dura para siempre-, y repite después de mi: no soy tan hija de puta como creía".- me dice acercándose lentamente a mi. 

Tanto que empiezan a dolerme esos metros que nos separan. 

Que pequeño me pareció siempre el mundo, y en cambio mírame, temblando por que estos centímetros, ahora, me parecen kilómetros. 


Y me besa...Me besa, para darle la vuelta a mi mundo más de ochenta veces. Y me mareo, pero no quiero dejar de mirarle a los ojos.


Aunque sea mentira aquello de que podemos volar, no te creas aquello de que no tenemos alas, las tenemos.



Que te quieren te lo habrán dicho miles de veces otras tontas, ese par de palabras sucias juntas que hacen creer que si te quieren vales la pena, por favor, no te lo creas. Eres precipicio.  Lo que yo siento por ti; que es mucho más, lo que de verdad importa, lo esencial, se queda en todas las palabras que no te he dicho, que no he tenido ni el valor de escribirte. Incluso en todos aquello insultos que no solté para no llevarme el portazo- Tenía la incertidumbre de no saber que podría sonar más, el ruido de la puerta o mi corazón rompiéndose- . Te quise como para cerrar los ojos, darte la mano, y asumir el riesgo que corría junto a ti, pensar que en cualquier momento podías soltarme y yo caería en ti sin ningún tipo de delicadeza.


Y al final fue lo segundo.



He amado en ti todo aquello que odiaba en otros. He echado de menos aquello que jamás llegaste a darme pero que siempre prometías que podías darme. No me preguntes como, pero no dejo de imaginarme a Neruda apuntándose con una pistola en la yugular y diciéndome "no lo hagas, no lo digas en voz alta".


Te fuiste, -sin portazo-, y yo aprendí a nadar en un vaso de agua, me dije a mi misma un día que me encontré después de mucho tiempo frente al espejo algo así como "Deja de buscar en libros cosas que ya se han sentido, escribe aquello que nadie quiere leer".


Sentí que tras tu marcha me estaba muriendo lentamente, de tristeza, y una vez muerta, me di cuenta de que podría ser feliz de nuevo, y de verdad. Feliz porque te he querido, y el corazón hecho pedazos no ha conseguido que dejara de hacerlo. Feliz porque cerré los ojos, y la caída no logró hacerme sentir nada más que más viva. Como si fuera poco...


Si no vienes a matarme del todo, sería dejar las cosas a medias. Y de historias a medias, nadie sale completo. Así que comprende que no soy de pedir perdón, pero sí que vuelvas. Las veces que hagan falta, como hagan falta.

Toma tu puto poema

Vete
a
pudrirte
con 
otra
puta,
gilipollas.

El (sin) portazo.

Que te quisiera, me suplicabas, como si de verdad fuera de ti de quien hablo en todos mis poemas.
Pero que bonito era mentirte con tal de que me regalaras esa maldita media sonrisa.

 -De historias a medias nadie sale completo- decía.

 Pero solo con eso yo ya me sentía entera.

Te recuerdo como el chico del: “nena, esas bragas son nuevas?”; espero que me recuerdes a mi como aquella que te respondía “solo hasta que las tires al suelo”. 
Los dos sabemos que las que vengan a partir de ahora no van a valer una puta mierda.

Que enamorarse de un chico como tú podría cualquiera.
Pero a ver quien tiene ovarios para aguantarte sin quererte.

-Que te quisiera-, me suplicabas mientras te preparabas para irte. Y cuanto más llena estaba tu maleta más vacía estaba yo.
(Esto último sigo sin saber explicar(me)lo.)

-No cierres la puerta, que quizá viene el indicado- Te dije con lágrimas en los ojos. “Pero que no la cierre él tampoco, que quizá acabas queriendo que vuelva”.
Me diste un portazo que no podría haberte perdonado jamás en la vida; suerte que era para quedarte dentro (de mi).

¿Qué nos paso? La cama se nos quedó demasiado grande, los Domingos eran un puto disparo en la cabeza cuando quedaba un minuto para las diez. 
Dejó de gustarme ese puto cantautor enamorado de la lluvia, podría enamorarme de ese hijo de puta tan triste si me lo cruzara, por casualidad, por una de las calles que no conozco de Barcelona. Quizá tenga que ver con el martes que te fuiste,
sin portazo;
sin maleta;
sin volver.
El martes que me levanté junto a ti, pero ya no estabas. Eras una simple silueta que me miraba como quien mira a un precipicio y sabe que mientras no de un paso más, seguirá con vida.
Era martes, estoy segura de que era un martes, ya nunca miro hacia ese espacio que ocupabas tú los martes.
Ni sonrío.

lunes, 4 de mayo de 2015

Haz algo por mi.

Si tuviera el valor suficiente para seguir
decidiría abandonar.

Si tuviera fuerzas para ir hacia delante
iría hacia atrás.

-Justo dónde tú estás; Para contarte que puedo, pero no quiero.-

Si tuviera ganas de sonreír 
no dejaría de llorar(te).

Si pudiera correr,
me quedaría parada.

-Como quien espera con la herida abierta y  botella de vodka en  mano.-

Mírame, querido/a lector/a. Ambos sabemos que en el fondo no es tan simple como distinguir el deber del poder, el bien del mal. No se trata de distinguir lo que harías tú, que vives tu vida, que yo que busco la mía en ajenas.







domingo, 3 de mayo de 2015

Después de la tormenta vengo yo.


He sobrevivido al frío de Diciembre aun estando sola. 
Me he levantado a las cinco de la mañana con el pie izquierdo
y le he guiñado el ojo a la mala suerte
mientras me abrochaba el último botón de la camisa.

He recorrido el mundo

en 25 minutos.
Que es lo que tardo de mi casa
a su cama.

He creído que el amor 

era llegar al sitio acordado
antes que mi camello.

He roto espejos que no reflejan lo que quería;

sólo a una imbécil que cree 
que no existe la vida 
antes de la muerte.
Y aun así moriría por pasar una vida contigo.

He creído que la muerte

era besarte
en otros labios.

He aprendido a dejar de ser sólo gente

para ser persona.
Y a no ir en tu búsqueda
cuando el tren paraba en tu ciudad.
-Coger aire y sonreír sólo por fuera-

Y acabé vaciando un poco el vaso
sobre las flores de mi tumba
cansada ya de verlo medio lleno.