domingo, 19 de abril de 2015

Un minuto de silencio; he muerto (por ti)

¿Recuerdas aquel mar que decías que veías en mis ojos? Pues me estoy ahogando en el. Y no intentes salvarme, si me lanzaras una cuerda desde dónde tú estás yo no sabría usarla para otra cosa que no fuera ahogarme más. Pero diferente.
Si estás leyendo esto tal vez es que no soy tan cobarde como pensabas y he encontrado las palabras.
Si después de leer esto no me has logrado entender, por favor, sal sin hacer mucho ruido cuando cierres la puerta que tanto me costó abrir(te).
Me estás jodiendo la vida de la manera más dolorosa que existe: a besos. Apenas te conozco y has entrado aplaudiendo mis defectos y has hecho que me crea grande. 
Hay muchas cosas que deberías saber de mi. No soy la mentirosa, soy la mentira. Todo este tiempo he sido una puta cría que creía que volar era pegar un salto hasta tu boca.
He asumido que no era la única tía del mundo para tus ojos, he asumido que tras tu silencio había más silencio (y una cara buscando las palabras en mis ojos preciosa).
Me pedías que te demostrara cosas, y aunque nunca notaste nada he hecho por ti algo que nunca he hecho ni volvería hacer por nadie; Arriesgarme.
Te juro que dormir sola nunca fue un lastre para mi. Pero luego vinieron las caricias, tus brazos rodeando los míos y ahora te juro que me rompo cada noche un poco más.
Nunca te he dicho lo único que quiero decirte. Que te quiero.
Si algún día desaparezco échale la culpa a los que un día me llamaron “magia”. Escucha todas esas canciones que hablan de mi y no dejes de odiarme nunca. Por favor. Ódiame como me merezco.
He estado hecha pedazos mucho tiempo y  me han vuelto a crear muy mal, déjame que me destroce a tu lado…
Tengo un desorden al que todavía no le he puesto nombre, no vaya a ser que le acabe cogiendo cariño y decida quedarse. Tú por si acaso no le mires directamente a los ojos.
El problema no es mio. El problema soy yo. Que siempre he querido ser ella, siempre he querido ser  todas las tías que te cruzas y miras sin querer queriendo. Siempre he querido que cuando tuvieras hambre pensaras en mi, que cuando durmieras soñaras en mi, y cuando no tuvieras nada que hacer me hicieras a mi.
Siempre he querido que me susurres que puedo. Sin saber el que. Pero dímelo, necesito estar segura de mis inseguridades.
Tengo el corazón hecho mierda, que no por ti, pero es para ti. Y creía que echando unos cuantos le quitaríamos el polvo. Pero va mucho más allá.
¿Sabes? Nunca he logrado ver en mi todo aquello que viste tú aquella primera vez que me miraste. Sólo veo a esa tía a la que no le quedan uñas que morderse, ni promesas que romper. He visto esos ojos grises igual de apagados que mi sonrisa, que te juro que está, pero se esconde detrás de toda esta pena que se llama maquillaje.
No me quieras, no me quieras, hostia puta, que paliza nos va a dar la vida como me quieras…Como te acabe diciendo que te quiero, como acabes cogiéndome de la mano al pasear, como me digas que soy tu desastre favorito…
La cosa es que estoy de puntillas al filo del octavo piso y no voy a saltar pero el daño me lo he hecho igual. Que te juré que contaría contigo y ahora sólo necesito un puto empujón que me salve.
Necesito que me digas blanco para que yo comprenda que siempre será negro.
¿Que coño hago enamorándome de alguien con la luz apagada y los ojos abiertos?
Que yo estaba marchita desde que me conociste, y me apretaste sin miedo a clavarte los pinchos que intentaban separarnos a los que llamé distancia, y empezaron a salirme palabras de la boca que olían a podrido y aún así no me hiciste callar.
Iba a preguntarte que coño has hecho conmigo, pero mejor no contestes. No sabrías hacerlo.

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