lunes, 27 de abril de 2015

Situación Sentimental

A cuantas zorras tendrás que desabrochar el sujetador para olvidar como te miré yo aquella primera vez, desnuda, tapándome las inseguridades con los miedos. Mirándote como quien acaba de despertar de lo que creía que era un sueño.
De los sueños te hablaré cuando empiece a tenerlos.
No sé si eres de guiñar el ojo para matarlas a todas ignorando que a más de una podrías salvarla, no sé si te da por morderte el labio cuando no es momento de tirarte al cuello, no sé si eres de los que piensa que hay un momento para todo, espero que no; no sabría justificar porque te quise, tal vez eres de los que pasean de la mano, o de los que te dicen lo guapa que estás cuando te cabreas; siempre tuve ese miedo terrible a conocerte del todo y acabar de volverme loca, por ti.
Cuantas veces te repetí que de está no salíamos ilesos. Y tú con el puñetero “confía en mí en la boca”. Que puñetazo tienes en ella.
Una vez me dijeron algo así como: “Que bien te queda el negro, pareces un ángel”. Y no viene a cuento pero quería que te pusieras en mi situación; que te sintieras vivo por un momento.
Pero no vivo como cuando estás a tres segundos de correrte, vivo como cuando se ha acabado el chocolate y nadie te contesta los mensajes.
-Con ganas de no estarlo-
Me mataste todas las mariposas de una patada en el estómago, y todavía sigo vomitando todos los te quiero que no te dije.
No sabes a cuantas muertes estoy de olvidarte, cabrón. 
Espero que sepas que estás entre las 3 razones por las que sigo escribiendo. De las otras dos no me acuerdo.
Vaya mierda de tiempo me está dando este Diciembre, diluvia y me sobra el jersey, deberías estar aquí para entenderme, deberías traerme un paraguas porque yo sigo saliendo sin por todo el rollo ese de “si llueve y no lleva paraguas es ELLA” y toda esa mierda que nos acabó destrozando, poesía se llamaba la muy puta.
Ya puestos podrías tomarte la molestia de hacerme tiritar un par de días. Semanas, años o vidas.
Joder, es que llueve tanto… Llueve como si no hubiera llorado yo suficiente.
¿Cómo me quieres ahora? No me digas cuanto, dime cómo que con eso ya tiro y puedo seguir escribiendo lo que queda de mes.
No tengo fuerzas para levantar la cabeza; no sé si quiero ver más allá de lo que ya he visto.
Que guapo eres de cerca, que guapo me eras dentro.
Todavía me quedan muchos daños como para jurar que de este vodka barato no beberé.
Y la noche es muy larga,
y asquerosamente puta.

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