domingo, 19 de abril de 2015

Reliquia de amor

No te haces una idea de las veces que he deseado ser tú, no puedes imaginártelo. Levantarme corriendo de la cama a eso de las once, darte un beso, pedirte que me esperaras despierto, sonreírte, decirte lo guapo que estás, que ya lo sabes, pero no vaya a ser que se te olvide, esta noche no…Quiero que esta noche lo tengas muy presente, incluso en el momento que empieces a dudar de tu suerte. Eres una jodida belleza, y aunque intentes disimularlo yo me sé el truco de toda la magia que escondes tras esos ojos. Pero pienso seguir haciéndome la loca.
Abrir la puerta, cerrar de portazo, -por las prisas-, abrocharme la chaqueta en el portal, sacar un cigarro y quitármelo de la boca porque por fin tengo un motivo por el que latir. Tirar el paquete junto a los condones usados de nuestra basura.
Quería ser tú. Tener esa puta incertidumbre siempre en la cabeza, saber sonreír cuando me duele el pecho de echarte de menos…Quería ser esa descerebrada que, un veinticinco de agosto se dejó la vida por alegrarte la tuya.
Hubiera querido ser yo, porque siempre confié en ti y sé que hubieras podido superarme. 
 Que soy de ver el vaso medio vacío, y cuando tu recuerdo me golpea, de pronto lo veo medio lleno, y joder, es entonces cuando le temo a la vida, a la mía, porqué sé que podría ahogarme sólo con recordar aquello que me pediste que no olvidara nunca, ni cuando dudara.


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