lunes, 27 de abril de 2015

Destroza aquello que amas antes de que aquello que amas te destroce a ti, decía.

Como dolió que clavases
tus ojos;
en mi.
Todavía no estoy preparada
para escribir sobre tus besos,
joder, tus besos…
Dame unos meses
para asumir que tu sonrisa del final
no volverá a ser más por mi.
Ni mía.
-Mejor dame una vida
y prometo olvidarte.-
Sé que leerme siempre
te acerco más a mi
que tenerme dentro,
de ti.
Se me han caído
todos los minutos
que me hiciste esperarte
encima.
¿Te acuerdas cuando te dije que no quería que te despidieras de mi como si fuera una más?
Me fui yo,
para ser una menos.
El otro día me encontré,
encontré a la persona que decías que era,
de esa de la que escribías,
Esa persona grande
que jamás llega a la estantería de arriba.
Esa persona pequeña
con el corazón tan grande.
Encontré la fuerza,
y miles de heridas.
-Algunas con tu nombre,
pero sin tu rastro-
El otro día,
ese mismo,
me puse lencería;
blanca,
te fui a buscar
en la página de aquel libro
que dejé doblada,
y te leí,
tantas veces,
tan sola,
hacia dentro,
tanto,
que me quedé sin voz.
Como te describen todos esos poetas que ni te conocen…
Me acabé atando al cabezal de la cama,
para intentar retener esas ganas
de salir a buscarte.
Tampoco vengas tú;
que ahora me está follando tu recuerdo.
Y joder…
Como folla.
-Como si me quisiera menos-

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