viernes, 25 de diciembre de 2015

El crimen sin escena.

No me acuerdo de si al quinto trago era cuando moría o cuando me enamoraba. No me acuerdo de  si bailo sola porque soy de pisar los pies, o porque nadie me concede este baile. No me acuerdo de si quise saltar por ir de valiente o por suicida. No sé si escribo por necesidad o por escribir. No sé si soy lo parezco, o parezco lo que soy. No recuerdo si este vaso está medio vacío porque soy una jodida pesimista, o porque venía con sed. No sé si es que tengo mala memoria, o que simplemente no tengo nada que recordar.

No tengo ni idea de porque corro, de si tengo prisa por llegar, o si sólo estoy huyendo. No sé si es que no quiero parar, o si realmente no paro porque no tengo ni idea de como frenar. No sé si mi mirada busca o simplemente observa.

No sé si sonrío porque soy feliz o porque me he cansado de estar triste. No sé si estas heridas son por torpe, o por aprender. Ni siquiera sé si me encuentro bien o me encuentro mal. No sé si estoy soñando o estoy viviendo un sueño.

No sé si este diez es por haber estudiado o por haber copiado. No me acuerdo de si nunca le he contado a nadie las cosas que no he dicho, o si simplemente no tenía nada que decir. No sé si esto es jaula o cárcel.

No sé si esto es un truco de magia o es, sencillamente, que yo soy una puta flipada.  No sé si lo siento por sentir, o lo siento por no sentirlo. -Pero lo siento, de verdad, perdona.-

No sé si me quedan palabrotas por decir, o si ya las he soltado todas. Ni siquiera sé si tengo que buscar a alguien que me haga, o que me deshaga.









Lo que si sé, es que he odiado demasiado, y esto que siento, por cojones tiene que ser amor.
No sé si eres "él", pero tengo claro que eres tú.



viernes, 20 de noviembre de 2015

Perdón por latir.

Ojalá nunca sea como tú.
Ojalá nadie vuelva a confundir mi voz con la tuya por teléfono.
Ojalá nadie vuelva a decirme, ni una sola puta vez más, aquello de que somos como dos gotas de agua, porque no necesito ni una sola más para ahogarme.
Ojalá la vida me de todas las hostias que tú le diste, mírame, me las merezco.

Yo de mayor quiero ser todo lo contrario a ti. 
Quiero que me veas, a lo lejos, y estés orgullosa.
Orgullosa de no estar orgullosa de mi, que por no saber que camino escoger decidí pararme en seco. 
Orgullosa de no haber confiado nunca en mi, que concedí mi ultimo baile, 352 veces.
 Orgullosa de todos esos "ya te lo dije" que podrás soltarme, a mi, que posiblemente olvide el porqué.

Ojalá algún día me mires a los ojos y no me reconozcas.
Ojalá algún día no tengas voz para gritar mi nombre.
Ojalá algún día te arrepientas de haberme hecho con más imaginación que alas, mamá.


(Te quiero.)

lunes, 12 de octubre de 2015

Esta bala lleva mi nombre.


A veces hablamos del futuro, él del suyo y yo del mío. Que ojalá nos dejáramos de tonterías y oye,nos ahorráramos jodernos la vida por libre, pero no...
Le digo  que igual se ha cruzado con el amor de su vida y no se ha dado cuenta porque estaba distraído mirándome las tetas. Le cuento que odio el blanco, pero que quiero casarme joven, que quiero un perro salchicha al que ponerle algún nombre absurdo. Que quiero hacer arte, y que la gente me pague por dejarles marca. (Para marca la que van a dejarle los recuerdos, a él, que no le apasionan los tatuajes...)
Le cuento también que quiero un billete sólo de ida, y que me da igual dónde. Que sé que eso de perderse para encontrase es sólo carne de poema. Pero que necesito salir de aquí.
Le cuento que seguramente algún día acabe mirándole a los ojos a un psiquiatra al que ya no me queden historias que contarle.
Una vez, incluso, le conté que quería dejarlo todo; atrás, patas arriba, roto, inaccesible, daba igual como, pero tenía claro que quería dejarlo.

Lo que no le cuento es que estoy pisando todas las flores que me cruzo, que estoy cansada de preguntarles si me quiere o no. Tampoco le dije que el día que se atreva a decírmelo en voz alta igual no le oigo bien porque estaré escuchando esa canción de The Paper Kites, Bloom, a todo volumen.
No me he atrevido a decirle que no es a él al que odio a veces, que son a estas putas ganas de tenerlo dentro. Que es a esta forma de echarle de menos a la que no aguanto...
Que odio pensar que no me piensa, que me invade la rabia, me pinto los labios de rojo y pienso, "Jódete, cabrón".

Que bebo para olvidar mis problemas y siempre le acabo enviando mensajes a las tantas a ese tonto. Diciéndole que su polla es mucho más bonita sin filtro en blanco y negro, y que quiero verle. Que necesito verle...

No le conté que hubo un tiempo en el que tenía tanto miedo de hablarle y que no me contestara lo que quería, que opté por hablar con alguien que sabía que lo haría, que después era yo la que no respondía, y que aquello no lograba hacerme sentir mejor.

Algún día le diré que mi vida esta a su nombre, y que la prefiero dura. Bien dura.

Le diré que me he cansado de lo tarde que quedan los "nunca jamás". Que quiero ser un siempre. El suyo, sin ir más lejos.

Quiero enseñarle la cara de loca que sé poner cuando me miro al espejo, quiero enseñarle que todavía puedo reírme de cosas más absurdas de las que me ha visto reír.
Que lo que suena todavía mejor que esas canciones que nunca le cantaré, son todos esos gemidos que puedo dedicarle.

Que igual se me va mucho la pinza, igual pierdo los nervios fácilmente. Que suelto lo primero que pienso, y que no suelo pensar cuando debo. Que soy una malhablada, que me encanta llamarle gilipollas, vale, joder, eso está mal. Tal vez no sea la mejor persona que pueda tener a su lado, ni la más guapa, ni la más lista, ni la más buena. Que yo no seré nunca de esas tías que ponen la vida a cámara lenta cuando centras el foco en ellas, ni de las que brindan con vino, ni de las que le rían las gracias que no tiene. Que seguramente sea la última persona que querría presentar a su gente. Que se me da fatal pedir disculpas. Que seguramente no le apetezca esperar horas hasta que acabe de comer. Ni verme las heridas que me hago al caer. Que odiará mis caretos de no entender nada. Y seguramente prefiera caminar junto a mi como si no me conociera.
Pero joder, ninguna zorra va a dedicarle escritos como yo lo hago, aunque sean una mierda, y aunque acabe negándole que hablo de él. Sí, de ti. Que ninguna puta va a quererle más de lo que yo lo hago y eso que todavía no tengo motivos suficientes, pero lo hago.

Porque soy jodidamente imperfecta, porque carezco de todo aquello que podría hacer que se aferrara a mi, porque creo en el destino, y porque colecciono piedras, -y él es la mejor de todas-. Porque podemos ser la misma persona, siendo lo contrario. Como si se mirara en el espejo y viera algo que no es, como si viera esa parte de él que creía haber visto antes, y se diera cuenta de que no. Que aquella sería la primera vez en la que se estaría viendo de verdad.

Porque yo, en parte, en lo queda, en lo que sobra y en lo que basta, puedo ser la buena suerte de todos sus martes 13.


Y ojalá no me mate antes.






sábado, 10 de octubre de 2015

Luces fuera.



Intenté dejar el juego
tras la tercera pérdida,
y acabé doblando la apuesta.

Que no importaba que tuviera malas cartas
si las sabia jugar.
-Me decía con esa cara de no haber perdido nunca  nada;
a nadie...-

Ignorando por completo que estos pasos hacia atrás que estoy dando
no son para coger impulso.

Que si no paso de página de golpe
es por miedo a cortarme con los bordes,
a que la sangre brote
y aún sigas con esa puta manía tan tuya de dibujar corazones
dónde sólo hay vacío.

Y lo haces...

No nos contaron que los sueños rotos, cariño,
cortan.
Pero no te preocupes,
que a profundo no te gana nadie.

Y ojalá te tropieces con otra puta
que se atreva a salvarte.
(De ti).

viernes, 25 de septiembre de 2015

Desafinarle las cuartenta.




No hay nada más triste,
que ver a alguien ser feliz
sin saber lo que significa.

Que sonría, me pides.
Que te sonría.
Aunque sea a medias.

Como si ser feliz
significara aprender a nadar en el vaso de agua
que ayer llene de lágrimas.

-Y yo últimamente si enseño los dientes es para morder...-

Jamás quise buscar la felicidad,
y mucho menos encontrarla.
Que yo lo que quería era parecerme a ella.


Que te diga lo que callo, me ruegas.
Todo aquello que no digo.
Todo aquello que no escuchas.

Como si callar
significara tener algo que ocultar.

Como si mi silencio no hubiera dicho ya suficiente...



He intentado montar, pedazo a pedazo, 
todos los platos que rompí para dejarte claro algo de lo que me arrepiento.
Se me han desordenado las piezas, cariño, y me he hecho un corazón.

Pero que cojones voy a contarte a ti de desorden,
si siempre que descubro que escondes un as en la manga
te desnudas;
Y se me olvida.


Y acabo sonriendo,
y diciéndote aquello que ni siquiera sabía que callaba.




domingo, 30 de agosto de 2015

Amoricida: ["persona"] Que comete el suicidio de enamorarse



No sé si estás ganas de morirme son por la resaca o  que estoy empezando a asumir que estoy enamorada.

Que igual me estoy dando cuenta de que lo que quiero no es no estar sola, que lo que quiero es estar contigo.

Que no termino de acostumbrarme a tener que esperarte.
Y cuanto más cerca estás, más miedo me tengo.

(Dime como coño no voy a tenerme miedo si mi nombre forma parte de aquella canción de despedida, de desamor...)

Vete, que estás guapísimo cuando vuelves. Pero vuelve, que necesito renacer.

Y que, joder, últimamente me atrevo hasta a enamorarme. Que suena jodido, pero créeme que lo realmente jodido es no decir que es de ti, y por ti. Que tú eres el culpable de estas letras.

Que no sé si llamarlo amor
o masacre.
-Pero me tienes hecha polvo-

No recuerdo porqué te quiero
sólo sé que a veces no te soporto,
que te odio,
y me odio por no odiarte como te mereces.

Que me he estado buscando,
desplegué el mapa,
cerré los ojos
y mi dedo fue a parar dónde estás tú.
-Dentro de mi-

Que tengo claro
que intentar olvidarte
pasando la noche con extraños
sólo me sirve para quererte más.

-Y ya es tarde para salvarme-



La puta protagonista de la historia de terror que acaba enamorándose a sabiendas de que va a morir cruelmente unas escenas más adelante.
Esa soy yo.









sábado, 1 de agosto de 2015

Hacernos el amor y daño con las mismas palabras.




-Esto ya lo hemos hecho antes, pero de otra forma. Le digo.

Y seguimos, desnudándonos sin dejar de mirarnos fijamente a los ojos.

-Te he imaginado así tantas veces...-Mi voz se queda en susurro.- Y por fin...

Te he escrito tanto, tantas veces, que permíteme que  ahora que te tengo delante, sin nada más que centímetros de distancia, me quede sin palabras.

Y entonces parpadeo, y al abrir los ojos estás más cerca, me coges en brazos, mi espalda contra la fría pared, y al otro lado tú. Que no eres fuego, pero quemas.

-Y yo deseo arder; ser ceniza-


Me sigues mirando, y empiezas a hacerme el amor, sin necesidad de tocarme más allá del corazón, te acercas a mis labios, sin besarme, y entonces entiendo lo doloroso que debe ser morir cayendo de un quinto piso y de cabeza.

Pero eres muerte, y eres vida. Y me besas para dejármelo bien claro.


Joder,
me besas...

(Debe ir escrito así porque es poesía, no hace falta que lo jure).

-Vuélveme a besar, que todavía no lo he acabado de entender del todo...-

Y...
Ahora cada vez que necesito perderme, te busco. 
Dime, si tienes huevos, que eso no es estar atrapada. Que sólo me siento libre si me coges sin intención de soltarme...

Quiero que no me sueltes
y que me digas que estás ganas de no vestirnos nunca
es eso a lo que otros llaman amor.




viernes, 10 de julio de 2015

Desvariar.

-"No quieras ver más allá de lo que ven tus pupilas". Le dije.
Esperar que yo sorprenda es patético, es decir; ¿Que coño espera la gente de alguien que no te avisa cuando vas a pisar una mierda? De una persona para la cual su estado anímico y emocional se basa en escribir-borrar, escribir-borrar, escribir-escribir, borrar-borrar, borrar lo que no está escrito, escri...pasar.

Los sentimientos a parte, he estando engañando a mi corazón. Pero a mi misma nunca lo conseguía. Como si me conociera demasiado... He oído te quieros que no he sabido corresponder, ni aceptar. Y he dicho te quiero cuando era tarde y mentira.
Envié un mensaje con un "te esperaré", segundos después de haber besado a otro. Ya sabes, "hoy nosotros mañana sólo otros", "hoy te quiero, mañana te duelo". Pero todo tiene un límite.

Y cuando creía que empezaba a saber llevarme, a controlar mis impulsos, a saber convivir con la soledad;  apareces tú. Y supongo que te quiero, y supongo que eres de esos que no se van. También supongo que eres de los que quiere bien, y mucho. Y no sé si te estoy suponiendo demasiado.

Pero supongamos que te quiero.
Que no me hace falta decirte que voy a esperarte, que se sobreentiende en cada beso, que no te pido que te quedes, porque no pensabas irte porque me quieres como nadie nunca. Supongamos que no supongo nada, y te quiero. Así, tal cual.

¿Cumplirías todas mis expectativas?

sábado, 13 de junio de 2015

Ratos rotos.

Que me mataba a besos
y me enterraba bajo las sábanas,
para poder bailar sobre mi tumba
justo en el momento exacto
en el que acaba la canción.

Vamos a querernos,
me dice,
con un "fóllame" en los ojos.
Vamos a querernos bien,
sin prisas, con lo puesto;
con lo que nos falta por arrancarnos. 
Sin pausas.
-Y en voz alta- Le susurro.


Podríamos seguir dando pasos,
esta vez espero que sean en cierto.
Podríamos mandar a la mierda
las pautas;
hacer las cosas mal,
para poder hacernos bien.

Que me das miedo,
que me das vértigo...
Que me he perdido en tu vacío
y no quiero encontrarme;
todavía no.

Sigo intentando entender
el por qué todas mis declaraciones de amor
suenan a despedida...
Que nadie dijo que despedirse
fuera sinónimo de olvidarse.

No te vayas todavía,
que tengo para un roto más.
Y miles de hojas en blanco
deseando dejar de serlo
para llevarse un poco de ti;
de nosotros.

(Pero siempre más de ti).






martes, 9 de junio de 2015

(Todavía más) Lejos.


Llevo unos días dándole vueltas al tema, y a tortilla, para ver si mirándolo desde otro punto tengo menos culpa y más sentido. Pero nada. Sigo pensando si seré merecedora de tus palabras, si todos esos gritos que callas con escritos tienen un poco de mi, si seré "Ella". 
Y siempre acabo igual, prometiéndome no volver a pensar en ello, en ti. Dejándome claro que lo único que sé de sobras es que yo sólo soy yo.
(Lo de no sentirme orgullosa de ello es otra historia...)
Llevo todos estos años haciendo el amago de que estoy viviendo. Sonriendo para que creas que soy feliz. Llorando bajo la ducha para que creas que no me duele nada. Corriendo para que creas que lo que tengo es prisa, y no ganas de huir de ti.
-Ignorando por completo que la forma más rápida de huir de ti era quedándome en mi-
He aprendido, no voy a decir que de mis errores, pero he aprendido. He aprendido que ser una triste es una buena excusa para que me hagas reír, que ser fría siempre te incitó a besarme, y que cuanto más distante era, más fuerte eran aquellos abrazos. He aprendido que no hay una luz al final del túnel, pero que follar a oscuras tiene su punto. Como lo de jugar a desconocernos cuando nos cruzamos de la mano de otros...
 He aprendido, cariño, a matar a todos los monstruos de debajo de la cama, a dejar de ser tu princesa de cuento, para empezar a ser la reina de mi historia.
Antes de conocerte creía que estaba condenada a vivir con ellos, no sentir miedo era una sensación tan extraña para mi que, si no los veía, tenía que inventármelos. 
Me volví valiente el día que me dijiste que tenías miedo.
-Tiene un miedo precioso a morirse de mayor, a no jugarse la vida lo suficiente. "Dame la oportunidad de enseñarte el miedo a vivir el momento, que suena bien, pero vivir sólo es otra forma de morir", le dije.-
Me he intentado convencer a mi misma de que no necesito a nadie para ser feliz, y todavía sigo. Todo es más difícil desde que no estás conmigo, pero tampoco sin mi.  
Que ya no levanto cabeza desde que sé que lo que voy a ver, siempre va a ser peor de lo que puedo llegar a imaginarme, desde que sé, que por mucho que te busque a lo lejos, esa silueta que voy a intentar descubrir, no será la tuya.
Un Domingo, un portazo, y los dos fuera. Yo tampoco entendí eso de que ninguno se quedara dentro, pero nos miramos como pidiéndonos perdón mientras nos mandábamos a la mierda. Y nos fuimos, cada uno por su lado.
Hoy me permito odiarte, porque sé, porque puedo; Y poner de excusa mi fragilidad emocional. Decirte que no sé que coño estoy haciendo, ni conmigo, 

ni sin ti.


PD: Creo que aún sigo viva, pero a beso de no estarlo.


domingo, 17 de mayo de 2015

Tuya y toda esa mierda que acabaste tachando.

A veces sueño que soy tormenta
una noche de Diciembre,
que te encuentro caminando solo
mientras miras a la luna,
-y no a mi-
y lluevo,
lluevo mucho
para ser yo la que te haga estar mojado,
para calarte hasta los huesos,
para que sientas que frío es tenerme sin 
saber que me tienes.


Otras veces sueño que me estás esperando
que te sigo esperando,
que salí en tu búsqueda cansada ya de tanta espera
en el mismo momento que saliste en la mía;
y no nos encontramos.
Que no nos llamamos porque
estábamos afónicos de chillar nuestros nombres
por las calles dónde solías meterme mano.

Una vez soñé que a golpe de cadera
olvidabas a todas aquellas
que se apoderaban de tus recuerdos
-de tu pasado-,
de una parte de ti
que quería hacer mía.

Una vez soñé que me tatuaba
un secreto,
de mi piel para tu piel.
De mi cuerpo, 
para el tuyo.

Ojalá tú no me sueñes, ojalá tú me imagines. Que de soñadores está lleno el mundo, pero de locos está vacía mi vida.

viernes, 8 de mayo de 2015

El amor viene siendo un "no te enamores nunca"

-Avísame cuando deje de ser invierno- le digo- Que estás tan lejos que no lograría darme cuenta yo sola.

"Que guapa estás con el corazón tan roto, sonríe para la foto, -al menos esto sí dura para siempre-, y repite después de mi: no soy tan hija de puta como creía".- me dice acercándose lentamente a mi. 

Tanto que empiezan a dolerme esos metros que nos separan. 

Que pequeño me pareció siempre el mundo, y en cambio mírame, temblando por que estos centímetros, ahora, me parecen kilómetros. 


Y me besa...Me besa, para darle la vuelta a mi mundo más de ochenta veces. Y me mareo, pero no quiero dejar de mirarle a los ojos.


Aunque sea mentira aquello de que podemos volar, no te creas aquello de que no tenemos alas, las tenemos.



Que te quieren te lo habrán dicho miles de veces otras tontas, ese par de palabras sucias juntas que hacen creer que si te quieren vales la pena, por favor, no te lo creas. Eres precipicio.  Lo que yo siento por ti; que es mucho más, lo que de verdad importa, lo esencial, se queda en todas las palabras que no te he dicho, que no he tenido ni el valor de escribirte. Incluso en todos aquello insultos que no solté para no llevarme el portazo- Tenía la incertidumbre de no saber que podría sonar más, el ruido de la puerta o mi corazón rompiéndose- . Te quise como para cerrar los ojos, darte la mano, y asumir el riesgo que corría junto a ti, pensar que en cualquier momento podías soltarme y yo caería en ti sin ningún tipo de delicadeza.


Y al final fue lo segundo.



He amado en ti todo aquello que odiaba en otros. He echado de menos aquello que jamás llegaste a darme pero que siempre prometías que podías darme. No me preguntes como, pero no dejo de imaginarme a Neruda apuntándose con una pistola en la yugular y diciéndome "no lo hagas, no lo digas en voz alta".


Te fuiste, -sin portazo-, y yo aprendí a nadar en un vaso de agua, me dije a mi misma un día que me encontré después de mucho tiempo frente al espejo algo así como "Deja de buscar en libros cosas que ya se han sentido, escribe aquello que nadie quiere leer".


Sentí que tras tu marcha me estaba muriendo lentamente, de tristeza, y una vez muerta, me di cuenta de que podría ser feliz de nuevo, y de verdad. Feliz porque te he querido, y el corazón hecho pedazos no ha conseguido que dejara de hacerlo. Feliz porque cerré los ojos, y la caída no logró hacerme sentir nada más que más viva. Como si fuera poco...


Si no vienes a matarme del todo, sería dejar las cosas a medias. Y de historias a medias, nadie sale completo. Así que comprende que no soy de pedir perdón, pero sí que vuelvas. Las veces que hagan falta, como hagan falta.

Toma tu puto poema

Vete
a
pudrirte
con 
otra
puta,
gilipollas.

El (sin) portazo.

Que te quisiera, me suplicabas, como si de verdad fuera de ti de quien hablo en todos mis poemas.
Pero que bonito era mentirte con tal de que me regalaras esa maldita media sonrisa.

 -De historias a medias nadie sale completo- decía.

 Pero solo con eso yo ya me sentía entera.

Te recuerdo como el chico del: “nena, esas bragas son nuevas?”; espero que me recuerdes a mi como aquella que te respondía “solo hasta que las tires al suelo”. 
Los dos sabemos que las que vengan a partir de ahora no van a valer una puta mierda.

Que enamorarse de un chico como tú podría cualquiera.
Pero a ver quien tiene ovarios para aguantarte sin quererte.

-Que te quisiera-, me suplicabas mientras te preparabas para irte. Y cuanto más llena estaba tu maleta más vacía estaba yo.
(Esto último sigo sin saber explicar(me)lo.)

-No cierres la puerta, que quizá viene el indicado- Te dije con lágrimas en los ojos. “Pero que no la cierre él tampoco, que quizá acabas queriendo que vuelva”.
Me diste un portazo que no podría haberte perdonado jamás en la vida; suerte que era para quedarte dentro (de mi).

¿Qué nos paso? La cama se nos quedó demasiado grande, los Domingos eran un puto disparo en la cabeza cuando quedaba un minuto para las diez. 
Dejó de gustarme ese puto cantautor enamorado de la lluvia, podría enamorarme de ese hijo de puta tan triste si me lo cruzara, por casualidad, por una de las calles que no conozco de Barcelona. Quizá tenga que ver con el martes que te fuiste,
sin portazo;
sin maleta;
sin volver.
El martes que me levanté junto a ti, pero ya no estabas. Eras una simple silueta que me miraba como quien mira a un precipicio y sabe que mientras no de un paso más, seguirá con vida.
Era martes, estoy segura de que era un martes, ya nunca miro hacia ese espacio que ocupabas tú los martes.
Ni sonrío.

lunes, 4 de mayo de 2015

Haz algo por mi.

Si tuviera el valor suficiente para seguir
decidiría abandonar.

Si tuviera fuerzas para ir hacia delante
iría hacia atrás.

-Justo dónde tú estás; Para contarte que puedo, pero no quiero.-

Si tuviera ganas de sonreír 
no dejaría de llorar(te).

Si pudiera correr,
me quedaría parada.

-Como quien espera con la herida abierta y  botella de vodka en  mano.-

Mírame, querido/a lector/a. Ambos sabemos que en el fondo no es tan simple como distinguir el deber del poder, el bien del mal. No se trata de distinguir lo que harías tú, que vives tu vida, que yo que busco la mía en ajenas.







domingo, 3 de mayo de 2015

Después de la tormenta vengo yo.


He sobrevivido al frío de Diciembre aun estando sola. 
Me he levantado a las cinco de la mañana con el pie izquierdo
y le he guiñado el ojo a la mala suerte
mientras me abrochaba el último botón de la camisa.

He recorrido el mundo

en 25 minutos.
Que es lo que tardo de mi casa
a su cama.

He creído que el amor 

era llegar al sitio acordado
antes que mi camello.

He roto espejos que no reflejan lo que quería;

sólo a una imbécil que cree 
que no existe la vida 
antes de la muerte.
Y aun así moriría por pasar una vida contigo.

He creído que la muerte

era besarte
en otros labios.

He aprendido a dejar de ser sólo gente

para ser persona.
Y a no ir en tu búsqueda
cuando el tren paraba en tu ciudad.
-Coger aire y sonreír sólo por fuera-

Y acabé vaciando un poco el vaso
sobre las flores de mi tumba
cansada ya de verlo medio lleno.