lunes, 29 de mayo de 2017

TODAS PUTAS PERO TÚ LA MÍA.

Hace cinco meses quería perderme, quería ser sólo un nombre en una lista de personas que buscaban pero ya no. Sólo necesitaba 72 horas.
Pero entonces un gran amigo mío, que es grande porque yo siempre que intento hablar de él me quedo corta, y es amigo porque me ha visto crecer y lejos de salir corriendo quiso quedarse para seguir viéndome con este destrozo al que llamo vida. Crecer es cometer errores sin llorar. Todos los días es mi cumpleaños. Pero no soy mayor porque sigo llorando.

Total, que un día, este amigo que os cuento, me escribió en un papel este texto. Yo siempre pensé que tenía un don. Se le daba bien ser gay. Y se ríe cuando se lo recuerdo. Pero es que yo no soy buena hetero. Y resulta que escribe. Eso me lo podría haber dejado a mi, pero bueno. Le perdono.
Y como últimamente no sé escribir sin sangrar he pensado que sería bonito buscar ese papel y compartirlo con vosotros. Contigo.

Y dice así:


«   Tenía doce años cuando la vi por primera vez. Le chillaba a un niño que le iba a partir el patinete en la cara como no le hiciera caso.
Era tan guapa que por un momento pensé que mi homosexualidad había sido una simple confusión.
A mí madre le hubiera encantado.
No la conoces bien si al pronunciar su nombre no te suena a revolución. A mi se me ponen los vellos de punta. Y que bello...
Laura baila sola incluso cuando baila conmigo.
Pero es que cualquiera a su lado es nadie.
Perdonen, sólo soy un loco enamorado (más).

Cuando se enfada separa mi nombre en sílabas, me parte en dos, a veces en tres, y me grita cosas bonitas que hace sonar mal.
"Te quiero pero eres un hijo de la gran puta y ojalá te caigas y te comas el bordillo y recoja tus dientes y te los meta por el culo y le destroces la polla a tu novio la próxima vez que folléis y entonces os queden los abracitos en el sofá y os acabéis muriendo del puto asco mientras veis alguna serie de mierda".
Me quiere.

Una vez la vi cambiarse enfrente de mi. Llevaba lencería de encaje violeta y mientras se colocaba bien las medias en el liguero dijo que se sentía sola.
Yo siempre pensé que ningún hombre era suficiente para ella. No, nadie en este puto mundo merecía ver lo que yo veía.
Nadie se merece que ella le dedique ni una mínima mueca de felicidad. La mano que utiliza para taparse la sonrisa es la que necesito para sujetarme el corazón.

Laura es como el blues con mucho saxo. Como el jazz con una voz rota que lo acompaña. Como las canciones de rap duro que molan y duran más de cuatro minutos; la puta hostia. Laura es como cuando acaba de llover y te asomas esperando un arcoíris y va ella, que es relámpago, y te ilumina la puta vida y de repente te empieza a gustar la lluvia.

No la habéis visto empezar a hacer la gilipollas bajo la lluvia,
era mejor que los regalos debajo del árbol de Navidad.
Los tíos de los coches la miraban,
a mi también, con envidia.
La miraban y joder,
mi poeta favorita,
que es ella
dijo una vez
"Que rabia
que llueva,
te mojes
y yo no tenga la culpa".
Seguro que todos sentían rabia.


La última vez que Laura me dijo que no era feliz lo hizo y le dio una calada tan grande al cigarro que mi mundo se quedó sin oxígeno durante un rato.
Luego dijo que no importaba y se puso a tararear "Ma Lady" de Zetazen. 
No entiendo porque le gusta esa canción.
Yo la odiaba hasta que la escuché de su voz.

Una vez la vi sonreírse en el espejo al acabar de pintarse los labios de rojo. Como si se perdonara la vida.
Le dije que era preciosa, que ella no veía cuánto. Pero que era lo más bonito que había visto nunca.
Le dije que quería mirarla el resto de mi vida. Miró el reloj y me respondió que mejor de la suya.

Acepto.

Ese mismo día paró el bus levantándose la falda.
A mí me paró el corazón y me puso la vida en cámara lenta.
-Eres preciosa. Le dije, tienes un puto desastre en la cabeza precioso, también.
El conductor le dio los buenos días como si lo que había hecho antes de aquel momento no fuera vivir.

Me gusta repetirle lo guapa que es porque nunca me cree pero cuando empiezo a hacerme pesado me dice que vale y entonces me basta.

A veces le entra calor y se recoge el pelo mientras yo me la imagino comiéndose pollas imaginarias.
Decía mi amigo, cuando se la presenté
que Laura tiene que ser buena en la cama
"Yo a una tía así me la follo y me quedo a vivir en esa cama. Oliendo las sábanas y tal tengo para tirar el resto de mi vida".
-Olvídala. Le dije. Esta baila y folla sola.

La primera vez que la vi llorar de tristeza acabó llorando de felicidad.
-Eres bipolar, le dije.
-Soy gilipollas, me respondió.
-Pues te quiero, le recordé. Eres preciosa.
-Sólo soy gilipollas. Y me quieres porque tú también.


Otras veces se emborracha y le entra frío.
Un novio suyo me dijo una vez que le encantaba el invierno porque entonces se ponía cariñosa buscando el calor.
Que idiota.
A mi a veces me abraza sin tener frío.

A mi me gusta Laura;
me gustas tú.



Te quiere,
R. »

https://www.youtube.com/watch?v=OyCRKH6H25Y











domingo, 21 de mayo de 2017

Sí, soy yo, corre.

Suelen preguntarse el porque de todo. Y yo no tengo respuesta para mi nada.

Lo único que puedo decirte con certeza es que me he declarado a mi misma zona abisal.
Así que si quieres puedo regalarte mi nada;
que es lo más inmenso que tengo.

Supongo que todo empezó aquel día en el que volviendo a casa escuché a una madre contarle a su hijo que su perro había muerto. Lo hizo tan bonito que yo también quise estar muerta.

Igual no lo entiendes,
pero no sabes lo bonito que me parecería salir a balcón
mientras me miras desde abajo.
No sabes lo bonito que me parecería saltar
sólo para que me veas volar.

Siempre que quiero ser un poco magia me acabo pillando el truco; Pero si apagas las luces te enseño como desaparezco. Lo he llamado "Ahora no me ves, pero nunca lo has hecho en realidad, cabrón".

Porque todos hablan de mirar,
y de que coño sirve eso si no me ves.
Si no sabes que miras.
Si no sabes que escondo
no digas que sabes quien soy.

Que supongo que no dejo que nadie me acabe de conocer porque siempre fui más de desabrocharme el vestido yo sola al llegar a casa. Como si desnudarme sólo estuviera en mis manos.
Pero ojalá eso a lo que otros llaman amor
sean estas ganas de no vestirnos nunca.


Mira, que por poder podría hablar de muchas cosas cosas; Pero no quiero, no me da la gana. Y no se me ocurre mejor forma para acabar un intento de.











viernes, 12 de mayo de 2017

No podemos evitar la lluvia









Una vez, o varias, sentí como mi corazón dejaba de sonar, que no latir, y grabé aquel silencio en mi cabeza.
En mi vida.

Había veces en las que sólo lograba escuchar aquello y empezaba a asfixiarme hasta el aire.

No sé cuantas veces he sentido como me moría; Me aprendí la sensación de memoria para que nunca me pillase de nuevas.
Para que no doliese tanto morir a diario.

Y ahora mírame, que me has sonreído y me he vuelto valiente. Que he saltado al ring con el corazón sin protección, le he gritado a la vida que pienso matarla y le he tirado las bragas a la cara por si decide follarme por última vez.

-Yo, que no suelo llevar bragas. Ni decir "te quiero" porque creo que es arriesgarme demasiado.




Pero no sé, nunca había estado tan viva. Tanto que incluso se me ha olvidado como suena ese silencio cuando tú no hablas.
Y espero que eso te valga como declaración de intenciones.

De todas formas, si alguna vez se me escapa, espero que quieras celebrarlo.






Llevo un tiempo sintiéndome como la nube que tapa al puto sol. Así que dime porque coño me miras como si te hubiera iluminado la vida.
Dímelo.
Porque igual yo te digo entonces que últimamente pienso cosas tan cursis como querer dejarte marcado mi carmín en alguna camiseta sin querer y que la laves y no salga y joder, que te cagues en mi puta existencia porque hostia puta, esa camiseta te gustaba mucho.

Pero yo más así que me perdonas.


A veces pienso que vemos el cielo diferente y eso me molesta. Pero me molesta tanto que incluso duele. Como cuando te miran a los ojos y te dicen que no eres suficiente justo el día en el que pensabas salir de casa con ese vestido al que piensas que le sobran flores.

Pero tampoco importa tanto porque si me llamas cielo se me pasa porque entonces sé lo que ves. Sé de que cielo hablas, y es al mismo al que una vez le declaré la guerra por no reflejarse como yo quería, porque a puta no me gana nadie. Pero me ganó. Me gané, me negaba a que pudiera llegar el día en el que empezara a llorar sin ni siquiera darme cuenta, pero no puedo cambiar esto de seguir aferrándome a la mínima posibilidad de que todo se vaya a la mierda.


Estoy tan triste que seguro que podría hacerte más feliz que nunca.
Tan feliz que te dolería recordar mi tristeza.





Déjame ser el abre comillas, una frase mía, cierra comillas de algún pie de alguna foto tuya de instagram, que yo a cambio prometo hacerte inmortal. 
Ya sabes eso que dicen, que si alguien escribe de ti tu recuerdo no muere nunca y yo quiero que algún día alguien que no te conozca te lea y crea que hablo de la persona a la que quiere.
Pero ellos no serán tú.
No pueden.
No quiero.


Ojalá tengas ganas de quitármelo todo y empieces por la vida. Que yo soy muy de morirme por todo. Pero déjame las medias puestas, porque de historias a medias nadie sale completo.



Como cuando dices que me entiendes y siento como si me apuntaras con una pistola al puto cerebro. ¿Cómo coño vas a entenderme? Antes de ponerme en mi lugar; si fuera tú, saldría corriendo en dirección contraría. Que eso le da dramatismo al asunto.


-Pero por favor, quédate-

Que ahora por fin he aprendido  que si no te quiere nadie el problema no es tuyo, es del resto.





Y a mi me importa una mierda el resto si estás conmigo. 
Si estoy contigo.


sábado, 22 de abril de 2017

New phone who dis

Hubo una vez en la que me compré la autobiografía de un escritor. Ni siquiera sabía quién era, pero era el único libro que me llegaba.

Y me he dado cuenta de que soy una friki que piensa que vale con darse cabezazos contra el teclado contando como duele que no le devuelvan la sonrisa sin antes presentarse.
Creo que saludar sería empezar demasiado fuerte. Y yo soy más de entrar sin llamar antes.
Mi nombre es Laura, y con lo demacrados que están mis padres agradezco que eligieran un nombre tan común. Tan de irse, tan de canción de mierda… Yo quería llamarme Juno, como la actriz secundaria de esa peli cutre de Emma Roberts donde una pija de ciudad entra en un reformatorio y aprende a ser menos ser y más humana. Juno lleva la letra “o” y me gusta porque es redonda. Como la pizza. Me gusta la pizza.
Mi segundo nombre es Delilah, porque Tom Jones caló demasiados corazones y claro… Y diría que mi instinto asesino se desarrolló cuando nadie sabía pronunciarlo bien. La “h”, a diferencia de la hostia que me gustaría daros, no suena.
Mi primer apellido es uno de esos tan comunes en mi país que me veo en la obligación de hacerlo más atractivo escribiéndolo sin vocales.
El Segundo es vasco. Mi abuelo es vasco pero ESTE ES MI PUTO BLOG, así que lo siento yayo pero hoy no te toca. Mi abuelo no me lee, que no os penséis que…
Hay un tío detrás en el bus que creo que me está mirando la pantalla. Hola, verá, es que llego tarde allá donde voy.
Me gusta la tinta, menos en los calamares, creo que es lo principal. No soy de las que opina que el mundo sin arte sería una mierda, creo que sin oxígeno sería algo peor.
-Y a mí que se me olvida respirar cuando le tengo cerca-
Me gustaría llenarme el cuerpo de tinta, de historias con las que aburrir a cualquiera que se atreva a entablar conversación.
En cuanto a mis temas de conversación… No entiendo porque la gente me habla. No entiendo porque hay alguien que me escucha.
De pequeña no quería ser princesa, quería ser centauro. 
Ni sabía pronunciar la letra erre. Hola, me llamo Laula. Algo así pero sin vuestras voces mentales de mierda.
Me dijo que buscaba mi voz en otras y que así le iba. Desde entonces creo que me gusta mi voz.
No sé.
Lo que si sé es que mi volumen de voz es 11. Lo descubrí porque si la música está al 12 no se me escucha.
O porque nadie quería escucharme porque sonaba música.
Me gusta pensar en cual sería mi índice de vida en un Apocalipsis zombie. Un mes y unas veinte muertes. Usaría de arma a mi madre.
Me gustan los libros pero odio leer. Me encantan los libros, pero no soporto leer.
Y así con todo. Diría que me quiero porque todavía no he llegado a entenderme y que si algún día lo logro me empezaré a coger asco.
Y del amor…que os voy a contar del amor… Con trece años tuve la mala suerte de tropezarme con un capullo con ganas de verlo todo arder, siendo yo gasolina mental. Y le regalé un mechero.
Así que dejé de contar las veces que caía, ya que estoy segura de que todavía no he acabado de caer en este vacío al que algunos llaman vida y yo laif porque soy más chula que nadie.

Una tarotista me dijo hace 4 años que soñaba países fríos. Y entendí a que se refería hace un par de meses. Y no le falta razón, sueño países fríos. Pero esa es una mierda que no os voy a contar todavía.
Me gusta beber Verdejo porque me recuerda al día que me engañaron en la puta cara. Y yo seguía bebiendo, pese a saber la verdad, como si me diera todo igual. Tan fuerte, tan dura, tan indestructible. Esto último igual porque estaba tan rota que era imposible romperme todavía más. 
Y debo añadir que posiblemente estaba muy borracha como para lamentarme por algo que no fuera que mi copa se vaciaba mientras me mentían.
A los quince años, en la graduación acabé mi discurso citando al gran Kendrick Lamar, y a su gran “Bitch, don’t kill my vibe”. Creo que cada vez soy más blanca.
Y tonta, sobretodo tonta. Pero es que me queda tan bien ser tonta…

Mi color favorito es el amarillo. Creo que es lo único en común que tengo con mi hermano. Bueno, a parte de los padres y toda esa movida, claro está…
Me gusta más cenar que comer. Mi Cacaolat frío antes de dormir. Reír viendo Parks and Recreation. Joder, como me gusta esa serie…
A veces me gusta imaginarme compartiendo cosas tan mías como las anteriores. Pero ni siquiera soy capaz de contarle mis problemas a un puto psicólogo porque en mi cabeza no para de sonar “Drug Dealer”. La de…mi camello es mi doctor. ¿Sabéis?
Tengo infinidad de complejos físicos pero pienso que mi forma de ser y pensar es insuperable. Porque igual yo no tengo muchos amigos, ni le caigo bien a la gente. Pero vosotros no tenéis ni idea de las risas que me echo conmigo misma.
 Pero asumo que mis monstruos son mis ojos y mi forma de ver las cosas.

Soy súper guarra comiendo. Y aquí dejaré que vuestras mentes decidan por sí solas, porque malpensados me gustáis más.

Nunca me han gritado que me pudra en mi locura y me parece algo horrible ya que me lo he ganado a pulso.
Tengo la manía de coger todo lo que me gusta y pisotearlo antes de considerarlo pasión. Así con el baile, el dibujo, escribir…
Creo que la vez que más angustiada me he sentido fue un día en el que me perdí y de repente todas las calles parecían la misma puta calle. Me pasa lo mismo con las personas.
Me rodeo de gente feliz así que no sé de quién coño he heredado este dolor que me consume a veces. Cuando a mitad de la noche la ansiedad me pide echar un pulso.
Pero de haberlo heredado debería de ser de varias personas, aquí hay demasiado para venir de una sola.
Una vez me dijeron que tuviera cuidado que me iba a dar en las alas. “Yo si tuviera alas sería un cuervo, no un angelito”, le dije. Y atraería a los lobos para que te devoraran y me dejaran el trabajo más fácil justo antes de que dijeras eso.
Y así me va, que me dicen algo bonito y nunca sé cómo contestar sin que suene a sangre por todo el suelo.
Me gusta apostarme cosas tontas. Siempre pierdo, una vez me aposté, no recuerdo qué, a que habían más números de sardinas que de humanos. Pero me dio igual llevar o no llevar la razón porque joder, me lo aposté con una de esas personas que te hacen pensar que el mundo es maravilloso, con personas y sardinas maravillosas.

Una vez un amigo mío me dijo que no había cambiado nada. Desde entonces no es mi amigo.
Hasta hace poco me daba miedo la incertidumbre. No verme los pies en la playa, tener que ir al baño a oscuras…Supongo que estaba relacionada con la fobia que me daba la muerte. No morirme, si no…No haber dejado claras las cosas, no haber dejado claro quién soy. 
Si me muero quiero que en mi funeral alguien diga que tuve la actitud de Kanye West y los sentimientos de Drake. Que todos aplaudan, y que empiece a sonar Restless de Unkle.
Que no pega una mierda pero es mi puto momento.
Me da lepra el flamenco; casi tanto como el reggaeton. Me gusta dibujar pero nunca he acabado ningún dibujo, inacabados son más (como) yo. Y los guardo en la misma carpeta donde guardo las multas por beber en sitios que no debería y que nunca pagaré.

Me encantaría ser 21 Savage. Y casarme con el prota de The Get Down, y con su voz.
Mi hobby es dejarme el sueldo en lencería.
Me cuesta mil ser cariñosa porque me da miedo que me hagan daño y creo que lo mejor es dar una imagen de que todo me resbala.
Una vez me echaron de una discoteca por ir muy borracha. La coca me hace vomitar y Despacito me hace bailar.
No me gusta esperar y por eso llego tarde siempre. Diría que estoy bastante ida de la olla, pero no soy de decirme piropos a mí misma.
Me gustan las peonías y pagar con tarjeta. Mi conductor de bus favorito pasa a las 8:20.
No se mear sin el grifo encendido. En mi casa nunca tiro de la cadena cuando cago porque me encanta cuando mi madre me llama cerda.

Nací un 25 de Agosto, y apenas he celebrado mi cumpleaños porque cae justo en esa época dónde aquellos que se hacen llamar amigos se van de vacaciones. Me gustan los pasteles del Mercadona, y de cualquier lado también. Y nunca nadie me ha regalado lo que yo quería, pero tampoco me he llevado muchas decepciones.

Ojalá algún día vaya a una discoteca y pongan Maleek Berry. Ojalá Rayden pare de sacar libros, y de cantar. Ojalá aparezca alguien a quien le encante cuando digo "ni puta idea". Porque lo digo demasiado. Pero ni puta idea de dónde coño encontrarle.

Me cuesta mucho querer a alguien, necesito que me quieran a mi primero. Pero siempre que quiero corro el riesgo de enamorarme mucho más que la otra persona. 
Odio tan de puta madre...Soy de las que desean la muerte mientras cruzan los dedos, os lo prometo. Y así como no voy a quererme... Aunque de momento no ha funcionado y una vez le pregunté a un policía cuantos años me caerían por atropellar a alguien. No sé, supongo que sólo necesitaba ese empujoncito para sacarme el carnet de conducir.
Soy muy extremista para todo y me paso el día haciendo la gilipollas.





Me aburre hablar de mi,
me cansa explicarme.
Me gusto incompleta.
Me gusto sin conocer.
No sé.
No me sé.












lunes, 20 de marzo de 2017

Una chica (una borrachera que te cagas) y un móvil con batería suficiente para odiarte de vuelta a casa.





He deseado muy fuerte que te mueras sólo porque quería que por un momento te pusieras en mi lugar y te sintieras como yo ahora.
No podrías seguirme el ritmo porque yo soy muy de “Punchin’ bag” y tú eres más de canciones que no quiero escuchar y que ojalá se pudran como esos pajas que van de cantautores que creen en el amor.
Yo sólo creo en el alcohol. Y no entiendo porque no estoy bebiendo ahora. Me tengo muy desatendida con esto de escribir.
Que bailo casi como si te hubiera olvidado.
Pero sigues siendo el cabrón que me mató.
Muérete.
Que quiero resucitarte de un beso,
como en el cuento ese que te contaron de pequeño.
Para después volver a matarte.
Y que justo en el momento exacto en el que vieras la luz , la del final del túnel, que está vez no hablo de mi, recordaras esa frase que un día te dediqué:
-“Rematarte, cariño, sería contarte porque te he matado.
Y que pienses, joder, que tenía razón.
Creo que voy a tocarme pero sin el creo. Y después a odiarte. Y después a tocarme de nuevo, que con rabia follo mejor que todas esas a las que llamarás por mi nombre porque mu’ listo no es que seas.
Pero te quise, y eso debería consolarte.
O darte asco.
-La cuestión es que hace tiempo que no me pongo poética e igual tiene algo que ver con que sigo viva (y contradictoria)-.

Quiero ir a tu casa y follarte. Correrme 20 veces, sobretodo en tu cara. -Dios, sobretodo en tu cara-.
Y justo a tres segundos de correrte decirte que yo soy ese momento exacto. Y matarte.

Pero no lo haré. No lo haré porque entonces encontrarían mis fluídos en tu cara y vendrían a detenerme.
Y yo no quiero que mis padres sepan que nos hemos visto, de nuevo.

Que yo sólo le temía al momento exacto en el que me mandas a tomar por culo como si me siguieras queriendo y ahora ya…
Ahora ya sólo quiero que te mueras.

Sólo quiero matarte con las mismas manos que un día te juraron no hacerte daño.
Porque yo soy de esas que cuando piensas que dejan de doler; Matan.



Después de la tormenta sale el sol, pero a mí no me gusta el sol y voy de tormenta en tormenta.
Haz que me moje. 
Mójame.